El fin de un sueño

Pocas cosas hay en la vida más bonitas que el conseguir un sueño que has estado anhelando durante un tiempo bastante largo.
De lo que hablo no es de un sueño personal, si de uno muy cercano, pero para mí ha sido un fin tan importante que ahora, una vez llegado a su culmen, me alegro de todo lo que ha costado por que al final ha sido conseguido.
Últimamente me estoy aficionando a esto de escribir en prosa churrigueresca por estos lares pero creo que , en el fondo es la forma que tengo para conseguir desahogar muchas de las penas que tengo a mi alrededor y otras obras derivadas que necesito expresar.
Los fines de los sueños, como en esta ocasión, siempre tienen una característica final importante, fundamental, intrínseca: conforma el inicio de una nueva etapa. Una etapa en la que realmente no sabes que vas a encontrar por eso, y en mi opinión, no siempre tienes que confiar en el final de los caminos por muy buenos que ellos pinten.
Las situaciones personales siempre son como un tren de mercancías que sale cuando naces y cuyo fin es llegar a un lugar, el destino o la muerte. Tu eres el maquinista y eres el que va eligiendo que vías has de tomar, en que puntos has de parar a repostar carbón para que tu máquina de vapor no se pare y en que momentos debes acelerar o tomar otros caminos antes puntos de vías cortadas.
En la actualidad se encuentran ante mi dos caminos. Una elección compleja, pero a buen seguro cosas, como la llegada al fin de un sueño puede hacer que esté más predispuesto a tomar un camino, un complementario a ese o el alternativo.
Personalmente nunca he confiado en los sueños, siempre he pensado que no debemos confiar en el simple subconsciente, aunque actuemos con el consciente, para conseguir alguno de ellos. Mi idea siempre ha sido la decisión, el esfuerzo o incluso la triste derrota en algunas ocasiones para conseguir una victoria a más largo plazo. Los sueños son raros, pero a veces se terminan cumpliendo.
Sin especular más, creo que por hoy cierro este rincón del Internet. A partir de ahora se irá convirtiendo un poco más en mi bitácora personal y , aunque nadie lo lea, no me importa. No es una bitácora para los demás, es para mí consciente, que necesita una vez al día y en forma prosaica descargar todos aquellos sentimientos que no consigo hacer de forma normal.